Patrocinador
Esta publicación no tiene patrocinador
¿Quieres ser tú?
Contacta con nosotros
Mas Noticias
Financieras
México
LATAM
¿Qué es la subrogación en un seguro?
La venta de autos entra a la era de la IA: más del 35% de las cotizaciones ocurre de noche
¿Qué es el súper niño (fenómeno natural)?
Las mejores soluciones de seguridad para protegerse contra ciberataques: guía completa para blindar tu empresa
¿Cuáles son los 3 sectores más atacados por ciberataques? Descubre los blancos favoritos de los hackers
¿Qué hacer ante una ola de calor?
Las olas de calor representan uno de los fenómenos meteorológicos más significativos asociados al cambio climático, caracterizados por periodos prolongados de temperaturas extremadamente altas que superan los valores habituales para una región determinada.
Estos eventos no solo generan incomodidad, sino que conllevan riesgos graves para la salud pública, la economía y el medio ambiente. Según organizaciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), el calor extremo es una de las principales causas de mortalidad relacionada con el clima, afectando especialmente a poblaciones vulnerables.
Durante una ola de calor, el cuerpo humano enfrenta desafíos para mantener su temperatura interna alrededor de los 37°C.
Cuando el ambiente supera ciertos umbrales, especialmente combinado con alta humedad, los mecanismos de termorregulación como la sudoración pueden verse sobrecargados, derivando en deshidratación, agotamiento por calor o golpe de calor, una emergencia médica potencialmente fatal. Los efectos no se limitan a la salud individual: aumentan las hospitalizaciones por problemas cardiovasculares y respiratorios, se eleva la demanda energética provocando posibles cortes de suministro, y se impacta la productividad laboral, particularmente en sectores al aire libre.
La preparación y la respuesta adecuada son fundamentales para mitigar estos riesgos. Esto implica no solo acciones individuales, sino también una coordinación comunitaria e institucional.
Las autoridades emiten alertas tempranas basadas en índices como el HeatRisk, que consideran temperatura, humedad, duración del evento y vulnerabilidad poblacional. Ignorar estas señales puede agravar las consecuencias, especialmente en regiones urbanas donde el efecto isla de calor intensifica las temperaturas nocturnas, impidiendo el alivio natural del cuerpo durante el descanso.
En este artículo se abordan de manera detallada las estrategias de preparación, las medidas durante el evento, la identificación de síntomas y el cuidado de grupos vulnerables. Adoptar un enfoque proactivo no solo salva vidas, sino que fortalece la resiliencia colectiva ante eventos cada vez más frecuentes.
La clave reside en la información precisa, la planificación anticipada y la responsabilidad compartida.
Preparación antes de una ola de calor
La preparación anticipada constituye la base más efectiva para enfrentar una ola de calor con minimización de riesgos. Monitorear los pronósticos meteorológicos locales y regionales permite anticipar la intensidad y duración del evento. Las alertas tempranas de servicios meteorológicos y de salud pública ofrecen datos valiosos sobre temperaturas esperadas, índices de calor (que incorporan humedad) y recomendaciones específicas. Registrar estas alertas en dispositivos móviles o suscribirse a sistemas de notificación oficial es una medida esencial.
Preparar el hogar y el entorno inmediato es prioritario. Verificar el funcionamiento de sistemas de enfriamiento, como aire acondicionado o ventiladores, y asegurar un mantenimiento previo evita fallos durante el pico de calor. Instalar o revisar burletes en puertas y ventanas, colocar cortinas o persianas reflectantes y considerar aislantes térmicos contribuyen a mantener temperaturas interiores más bajas. Crear un kit de emergencia resulta altamente recomendable: incluir botellas de agua, sales de rehidratación oral, termómetro, toallas para compresas frías, medicamentos básicos y una linterna con pilas ante posibles apagones.
Identificar y apoyar a personas vulnerables forma parte integral de la preparación comunitaria. Adultos mayores, niños pequeños, mujeres embarazadas, personas con enfermedades crónicas (cardiovasculares, respiratorias, renales o diabetes) y aquellas que viven solas requieren atención especial.
Establecer un plan de chequeo mutuo con familiares, vecinos o amigos asegura que nadie quede desatendido. Para familias con mascotas, preparar agua fresca en abundancia, zonas sombreadas y, si es necesario, alternativas de cuidado temporal.
Además, revisar la dieta y hábitos cotidianos anticipadamente ayuda. Acostumbrarse a consumir más líquidos, priorizar alimentos frescos y ligeros, y ajustar horarios de actividad física reduce la exposición innecesaria. En el ámbito laboral, especialmente para trabajadores al aire libre, las empresas deben implementar protocolos que incluyan horarios modificados, pausas obligatorias y provisión de hidratación. La educación continua sobre síntomas y respuestas de emergencia empodera a la población para actuar con rapidez.
La inversión en infraestructura a largo plazo, como la creación de centros de enfriamiento públicos o la promoción de espacios verdes urbanos que mitiguen el efecto isla de calor, complementa las acciones individuales. Una preparación integral transforma un evento potencialmente peligroso en una situación manejable, protegiendo la salud y el bienestar colectivo.
Medidas durante la ola de calor
Una vez declarada o en curso la ola de calor, las acciones inmediatas se centran en mantenerse fresco, hidratado e informado. Permanecer en interiores climatizados el mayor tiempo posible representa la defensa principal. Si no se dispone de aire acondicionado en el hogar, buscar lugares públicos como centros comerciales, bibliotecas o refugios designados por autoridades locales. Evitar salir durante las horas de mayor intensidad solar, generalmente entre las 11:00 y las 16:00 o 18:00 horas según la región.
La hidratación adecuada es crítica. Beber agua frecuentemente, aunque no se sienta sed, previene la deshidratación. Se recomiendan al menos 2-3 litros diarios para adultos, ajustando según actividad y condiciones. Evitar bebidas con cafeína, alcohol o azúcares elevados, ya que pueden acelerar la pérdida de líquidos. Incluir frutas y verduras con alto contenido acuoso (sandía, pepino, naranjas) contribuye tanto a la hidratación como a la nutrición ligera. Comidas copiosas o calientes deben reemplazarse por porciones pequeñas y frecuentes.
Vestimenta y protección personal adecuadas marcan una diferencia significativa. Utilizar ropa ligera, holgada, de colores claros y tejidos transpirables como algodón facilita la evaporación del sudor. Sombreros de ala ancha, gafas de sol con protección UV y protector solar de amplio espectro (FPS 30 o superior, reaplicado cada dos horas) protegen contra quemaduras y golpe de calor. Limitar actividades físicas intensas, especialmente al aire libre, y programarlas para las primeras horas de la mañana o al atardecer reduce el estrés térmico.
Mantener el hogar fresco implica estrategias pasivas: cerrar cortinas y persianas durante el día, abrir ventanas por la noche cuando la temperatura desciende, y usar ventiladores para circular el aire. Duchas o baños con agua tibia (no helada) ayudan a bajar la temperatura corporal. Monitorear constantemente a niños, ancianos y enfermos crónicos, verificando signos de malestar. Nunca dejar personas ni mascotas en vehículos estacionados, ya que las temperaturas internas pueden elevarse drásticamente en minutos.
La vigilancia de síntomas permite una intervención temprana. Calambres musculares, fatiga extrema, náuseas, mareos o piel enrojecida y caliente demandan acción inmediata: mover a la persona a un lugar fresco, aplicar compresas húmedas y buscar atención médica si persisten. Estas medidas, aplicadas consistentemente, reducen significativamente la incidencia de complicaciones graves.
Síntomas y respuesta ante emergencias por calor
Reconocer los signos tempranos de estrés térmico salva vidas. El agotamiento por calor se manifiesta con sudoración profusa, debilidad, dolor de cabeza y confusión. El golpe de calor, más grave, incluye temperatura corporal superior a 40°C, piel seca y caliente, pulso rápido, convulsiones o pérdida de conciencia.
En estos casos, enfriar rápidamente con paños húmedos en axilas, ingles y cuello, y solicitar ayuda médica urgente sin demora.
Enfrentar una ola de calor requiere una combinación de conocimiento, prevención y acción coordinada. A lo largo de este artículo se ha enfatizado que la preparación previa, las medidas durante el evento y la atención a grupos vulnerables constituyen pilares fundamentales para reducir impactos negativos en la salud y la sociedad. El cambio climático proyecta un aumento en la frecuencia e intensidad de estos eventos, haciendo imperativa la adopción de hábitos resilientes y políticas públicas efectivas.
La responsabilidad individual se complementa con el apoyo comunitario. Chequear regularmente a vecinos, familiares y personas aisladas fortalece los lazos sociales y previene tragedias silenciosas. Las instituciones deben continuar desarrollando planes de acción integrales, incluyendo sistemas de alerta avanzados, infraestructura adaptada y campañas educativas permanentes.
Mirando hacia el futuro, la mitigación del calentamiento global mediante la reducción de emisiones y la transición energética representa la solución estructural más profunda. Mientras tanto, cada persona puede contribuir adoptando prácticas sostenibles: reducir consumo energético innecesario, promover espacios verdes y fomentar una cultura de cuidado mutuo.
La información precisa y la aplicación diligente de las recomendaciones aquí expuestas empoderan a las comunidades para navegar estos desafíos con mayor seguridad.
La prevención no es solo una respuesta reactiva, sino una estrategia proactiva que protege la vida humana y preserva el bienestar colectivo ante las crecientes amenazas climáticas. Mantenerse informado, preparado e hidratado no solo es una medida de supervivencia, sino un compromiso con la salud presente y futura de la sociedad.
Escrito por: Michel Carvajal
Con más de 30 años de trayectoria en la compañía, liderará la siguiente etapa de crecimiento de Crawford Chile, fortaleciendo la excelencia técnica, el servicio al...
La iniciativa marca el inicio de una serie de espacios formativos dirigidos al mercado asegurador y reasegurador, con el objetivo de fortalecer capacidades técnicas,...
