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Lo que el deporte de élite enseña sobre liderazgo y gestión de equipos

Dic 16, 2025 | AREA XXI, Ejecutivos, España

Capital Radio emite un nuevo “Café con Riesgo” con Fran Murcia, exjugador profesional de baloncesto y hoy Wellbeing Director en Howden Iberia y recientemente galardonado como Top Wellbeing Profesional 2025. El invitado traslada al sector asegurador las claves del alto rendimiento: captar “atletas” (actitud y resiliencia) y enseñar después la función, en lugar de priorizar únicamente años de experiencia.

Defiende redistribuir el talento para ubicar cada perfil donde más aporta, y evitar la competitividad interna tóxica que mina resultados.

Reivindica un liderazgo que inspire y no contagie el caos, capaz de sostener la energía del equipo “hasta la bocina final”.

Alerta, además, sobre baja tolerancia a la frustración en generaciones jóvenes (generación de papel), cuestión crítica para selección y desarrollo de profesionales en siniestros, suscripción y red comercial.

Mensaje final: bienestar, ejemplo y mérito como palancas de productividad y fidelización del talento en las aseguradoras.

Entrevista completa en:

https://www.capitalradio.es/audio/693ad5a6db83b70012147a19/143943173

El deporte de élite ofrece lecciones directas para la empresa. Desde la cantera hasta la retirada, pasando por la gestión de la competencia interna, el paso por equipos profesionales aporta aprendizajes aplicables a la dirección de personas, al diseño de equipos y a la cultura organizacional. Este texto recoge los principales aprendizajes que surgen de vivir el alto rendimiento y cómo trasladarlos a las compañías que buscan mejorar su liderazgo y su rendimiento colectivo.

De la cancha a la consultoría: una transición frecuente

Muchos deportistas de alto nivel no planifican con detalle su segunda carrera. La transición suele ocurrir por necesidad, por desgaste físico o por un cambio natural en el ciclo vital. Al llegar ese momento, los que consiguen reinventarse combinan su experiencia deportiva con formación específica. No basta con haber sido jugador, también es necesario demostrar conocimiento técnico y seguir formándose.

Lecciones prácticas de la transición

  • Adaptación del estilo, cuando las limitaciones físicas aparecen, permite descubrir nuevas habilidades y roles dentro del equipo.
  • Formación continua, complementar la experiencia con estudios concretos aumenta la credibilidad al trabajar con directivos y organizaciones.
  • Anticipar la retirada evita una salida traumática y preserva la imagen profesional.

Competencia interna: motor o toxina

La competencia dentro de un equipo puede aportar mejora y rendimiento, pero también crear dinámicas tóxicas. En el deporte y en la empresa, aparecen dos caras de la misma moneda. La competencia bien gestionada impulsa la excelencia, la competencia mal gestionada genera resentimiento y saboteo.

Un comportamiento claramente perjudicial es alegrarse del fallo del otro por preferir tener su puesto. Ese tipo de actitud, común en canchas y oficinas, condena al equipo. También es tóxico quien se beneficia de la lesión o la ausencia ajena para brillar, porque erosiona la confianza y el sentido de colaboración.

Liderazgo que inspira frente a liderazgo que manda

La diferencia entre un jefe y un líder radica en la capacidad de inspirar. El líder no impone autoridad, la gana. Liderar es asumir responsabilidad en los momentos críticos, no reclamar el privilegio. El capitán que asume el último tiro, el directivo que transmite calma en la tormenta, esos son los modelos deseables.

Un líder no elige serlo, se gana esa posición cuando los demás deciden seguirle.

Algunas ideas clave sobre liderazgo aplicables a cualquier organización:

  • Influencia positiva. El estado anímico de quien lidera impacta al equipo, para bien y para mal.
  • Meritocracia real, elegir líderes por su aportación efectiva, no solo por antigüedad ni amiguismo.
  • Visibilidad y coherencia, un líder debe mostrar calma y determinación incluso en días malos.

Talento: atraer, ubicar y redistribuir

La obsesión por “retener talento” carece de sentido si no se define qué es talento y cómo se utiliza. Muchas organizaciones atraen profesionales con experiencia, pero luego no saben dónde ubicarlos. Tener talento mal distribuido es casi lo mismo que no tenerlo.

En vez de intentar retener a toda costa, las empresas deberían:

  1. Definir el talento necesario para cada rol, priorizando actitud, resiliencia y capacidad de equipo.
  2. Reubicar habilidades cuando un profesional no encaja en su posición actual pero sí puede aportar en otra.
  3. Contratar “atletas mentales”, personas con capacidad de recuperación ante la adversidad y predisposición a trabajar en equipo.

En palabras sencillas: fichar a un atleta y enseñarle el rol específico dentro de la organización funciona mejor que contratar a alguien por su historial sin considerar su ajuste cultural y funcional.

Educación deportiva y generaciones: valores desde la base

El deporte de equipo transmite valores difíciles de enseñar solo desde el aula. Trabajo conjunto, asunción de responsabilidades, gestionar la frustración, aprender a perder y a celebrar en grupo son competencias que enriquecen el perfil profesional.

Sobre las generaciones actuales se pueden hacer dos observaciones:

  • Vienen muy preparadas académicamente, con habilidades técnicas y, en algunos casos, idiomas y formación sólida.
  • Tienen menor tolerancia a la frustración. Esto obliga a padres y organizaciones a replantear cómo se construye la resiliencia desde edades tempranas.

Recomendaciones prácticas para empresas y líderes

Trasladar la experiencia del deporte de élite a la empresa es sencillo si se siguen unas pocas prácticas concretas:

  • Fomentar el deporte de equipo entre empleados para desarrollar valores compartidos y mejorar la cohesión.
  • Medir y elegir líderes en función de la capacidad de generar adhesión, no solo por perfil técnico.
  • Mapear el talento y redistribuirlo: identificar dónde cada persona puede aportar más valor.
  • Detectar y erradicar conductas tóxicas que celebran el fracaso ajeno o se aprovechan de ausencias.
  • Invertir en formación práctica y en habilidades blandas que complementen la experiencia técnica.

El alto rendimiento en deporte es una escuela de liderazgo, resiliencia y trabajo en equipo que las organizaciones pueden aprovechar. La clave no es copiar mecánicamente prácticas deportivas, sino entender sus principios: elegir y formar líderes que inspiren, colocar bien el talento, penalizar las actitudes tóxicas y educar para la resiliencia desde edades tempranas. Con esas bases, los equipos rinden más y las empresas se convierten en entornos donde las victorias se celebran en conjunto y las derrotas sirven para aprender y crecer.

Para encontrarse con profesionales que trabajan estos enfoques, basta con buscar a consultores especializados en talento, liderazgo y alto rendimiento. Un buen café en compañía suele ser un buen punto de partida para transformar la cultura de un equipo.

Escrito por: Michel Carvajal

Más información en: AREA XXI

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