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El desempleo en México: situación actual, causas estructurales y perspectivas

Nov 28, 2025 | Financieras, México, Nacional

El desempleo en México: situación actual, causas estructurales y perspectivas 2025

El desempleo sigue siendo uno de los indicadores económicos y sociales más sensibles en México. Aunque la tasa abierta de desempleo se ha mantenido históricamente baja en comparación con otros países de la OCDE (entre 3 % y 4 % en los últimos años), esta cifra oculta realidades más complejas: subempleo que afecta a cerca del 13-15 % de la población ocupada, informalidad laboral superior al 55 % y una tasa de participación femenina que apenas supera el 45 %. En octubre de 2025, según los últimos datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI, la tasa de desempleo se situó en 3.2 %, la más baja desde 2005, pero la tasa crítica de condiciones laborales (desempleo + subempleo + informalidad) alcanzó el 41.8 %.


Este panorama refleja que México no enfrenta un problema masivo de personas sin ningún empleo, sino de empleo insuficiente, precario y de baja productividad. El crecimiento económico post-pandemia ha sido positivo, pero insuficiente para generar los 1.2 millones de empleos formales anuales que requiere la población que se incorpora al mercado laboral.

Evolución reciente del desempleo (2020-2025)

La pandemia de COVID-19 marcó el punto más crítico del siglo: en septiembre de 2020 la tasa de desempleo abierta llegó al 5.3 % y la tasa de subocupación superó el 20 %. Desde entonces se ha observado una recuperación notable:

  • 2021: recuperación acelerada gracias a la reactivación de Estados Unidos y el nearshoring.
  • 2022-2023: creación de más de 1.5 millones de empleos formales anuales (récord histórico según el IMSS).
  • 2024: desaceleración por menor crecimiento económico (1.8 %) y efectos de la inflación.
  • 2025: tasa de desempleo en mínimos históricos, pero con pérdida de ritmo en la creación de empleo formal (solo 480 000 nuevos puestos registrados hasta octubre).

Grupos más afectados actualmente:

  • Jóvenes de 15 a 29 años: tasa de desempleo del 6.1 % (casi el doble del promedio nacional).
  • Mujeres: tasa de 3.4 % frente al 3.0 % de los hombres.
  • Personas con estudios universitarios: paradójicamente, la tasa más alta (4.8 %), debido a la desconexión entre oferta educativa y demanda laboral.

Causas estructurales del desempleo y el subempleo en México

1. Informalidad persistente

Más de 31 millones de personas trabajan sin seguridad social ni prestaciones. La informalidad actúa como “amortiguador” del desempleo abierto, pero perpetúa la pobreza laboral.

2. Desigualdad regional

Mientras Nuevo León, Baja California y Querétaro registran tasas inferiores al 2.5 %, estados del sur como Tabasco, Chiapas y Guerrero superan el 4.5-5 %.

3. Falta de coincidencia entre habilidades y empleos (skills mismatch)

México forma más licenciados en derecho y administración que ingenieros, técnicos o especialistas en STEM, mientras las empresas del nearshoring buscan precisamente estos últimos perfiles.

4. Baja movilidad laboral

El 68 % de los desempleados lleva más de tres meses sin trabajo, debido a la falta de recursos para reubicarse y a la concentración de oportunidades en pocas ciudades.

5. Efecto de la automatización y la inteligencia artificial

Sectores como comercio minorista, call centers y manufactura ligera han comenzado a sustituir empleos de nivel básico.

Impacto económico y social del desempleo prolongado

El desempleo y el subempleo tienen efectos que van más allá de la pérdida de ingresos:

  • Aumento de la pobreza laboral: En 2025, el 37.5 % de la población ocupada gana menos de dos salarios mínimos, según Coneval.
  • Presión migratoria: El desempleo juvenil y la falta de oportunidades en el sur del país son uno de los factores que impulsan la migración hacia Estados Unidos.
  • Desigualdad de género: Las mujeres enfrentan mayores tasas de desaliento (personas que ya no buscan empleo) y suelen aceptar empleos por debajo de su preparación.
  • Costos fiscales: Cada punto porcentual de subempleo representa una pérdida estimada de 0.3 % del PIB en recaudación y gasto en programas sociales.

Políticas públicas y propuestas para reducir el desempleo estructural

Medidas implementadas 2018-2025:

  • Programa Jóvenes Construyendo el Futuro (más de 2.3 millones de beneficiarios capacitados).
  • Aumento del salario mínimo (más de 110 % en términos reales desde 2019), que ha impulsado el consumo y la formalización parcial.
  • Reforma laboral de 2019 que fortaleció la negociación colectiva.

Propuestas en discusión para 2026-2030:

  1. Crear un sistema nacional de recolocación laboral con subsidios de transporte y vivienda temporal.
  2. Reformar el sistema educativo técnico y universitario para alinearlo con las cadenas productivas del nearshoring.
  3. Ampliar el seguro de desempleo más allá de la Ciudad de México (actualmente solo existe en la capital y cubre seis meses con el 60-70 % del salario).
  4. Incentivos fiscales a empresas que contraten a mayores de 45 años y mujeres que regresan al mercado laboral tras la maternidad.
  5. Fondo nacional de reconversión laboral para trabajadores desplazados por automatización.

Perspectivas para los próximos años

Los organismos internacionales ofrecen escenarios contrastantes:

  • El FMI proyecta un crecimiento del PIB de 1.4 % en 2026, insuficiente para reducir significativamente el subempleo.
  • El Banco de México y el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) estiman que, con el impulso del nearshoring y la inversión extranjera directa récord (más de 38 000 millones USD en 2024), se podrían crear entre 800 000 y 1 millón de empleos formales anuales si se resuelven cuellos de botella en energía, agua y estado de derecho.
  • El riesgo principal es la desaceleración de Estados Unidos: una recesión en 2026 podría reducir en 40 % la creación de empleo en México.

Más allá de la tasa de desempleo

México ha logrado mantener una de las tasas de desempleo abierto más bajas del mundo, pero ese logro no debe ocultar la magnitud del desafío real: millones de mexicanos trabajan en condiciones precarias, con ingresos insuficientes y sin protección social. El verdadero objetivo de política pública no debe ser solo “mantener” el desempleo bajo, sino transformar la calidad del empleo.

El nearshoring ofrece una ventana histórica de oportunidad, pero solo se materializará si se invierte de forma decidida en capital humano, infraestructura y certidumbre jurídica. Mientras tanto, cada joven que no encuentra su primer empleo formal, cada mujer que abandona la búsqueda por falta de opciones de cuidado infantil y cada trabajador mayor de 50 años que es desplazado sin red de protección representan un costo social que el país no puede seguir postergando.

Reducir el desempleo estructural en México no es solo una cuestión económica; es el principal pendiente de justicia social de la próxima década.

Escrito por: Michel Carvajal

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