{"id":280660,"date":"2026-04-15T22:38:13","date_gmt":"2026-04-16T04:38:13","guid":{"rendered":"https:\/\/anuariolatamseguros.com\/blog\/?p=280660"},"modified":"2026-04-15T22:40:41","modified_gmt":"2026-04-16T04:40:41","slug":"un-mundo-falaz-geopolitica-emociones-y-el-nuevo-campo-de-batalla-de-la-informacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/anuariolatamseguros.com\/blog\/financieras\/un-mundo-falaz-geopolitica-emociones-y-el-nuevo-campo-de-batalla-de-la-informacion\/","title":{"rendered":"Un mundo falaz: geopol\u00edtica, emociones y el nuevo campo de batalla de la informaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Un mundo falaz: geopol\u00edtica, emociones y el nuevo campo de batalla de la informaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p><strong>En\u00a0<em>Caf\u00e9 con Riesgo<\/em>, el coronel del Ej\u00e9rcito del Aire y analista geopol\u00edtico \u00c1ngel G\u00f3mez de \u00c1greda alerta de un cambio de paradigma: el poder ya no se mide solo por capacidad militar o econ\u00f3mica, sino por la\u00a0influencia sobre la mente. Con suficientes datos, sensores y capacidad de proceso (IA, Cloud), la confrontaci\u00f3n se desplaza al terreno\u00a0cognitivo: el objetivo no es destruir infraestructuras, sino generar\u00a0efectos psicol\u00f3gicos\u00a0mediante narrativas, redes sociales y polarizaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En su libro\u00a0<em>Un mundo falaz<\/em>, describe este tr\u00e1nsito desde la \u201cposverdad\u201d a la\u00a0\u201cpost realidad\u201d,\u00a0no se trata de mentir puntualmente, sino de\u00a0construir un marco estable\u00a0de interpretaci\u00f3n del mundo que condiciona decisiones individuales y colectivas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>G\u00f3mez de \u00c1greda subraya adem\u00e1s la creciente asimetr\u00eda entre\u00a0grandes plataformas\u00a0y Estados no sede, con ejemplos de crisis sociales donde gobiernos intentan frenar la escalada de odio y la respuesta corporativa llega tarde o con condiciones. Para Europa, advierte de un riesgo estrat\u00e9gico: sin producir tecnolog\u00eda, dif\u00edcilmente puede regularla, quedando expuesta a dependencias cr\u00edticas. En el horizonte, identifica la\u00a0neurotecnolog\u00eda\u00a0como riesgo emergente principal: su potencial para mejorar salud y calidad de vida convive con una amenaza de manipulaci\u00f3n dif\u00edcil de combatir.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/anuariolatamseguros.com\/blog\/financieras\/un-mundo-falaz-geopolitica-emociones-y-el-nuevo-campo-de-batalla-de-la-informacion\/\">Capital Radio<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Hay una escena muy de nuestro tiempo que resume bastante bien d\u00f3nde estamos. Pones la televisi\u00f3n, abres la prensa, escuchas la radio, entras en redes, y de pronto todo el mundo sabe de geopol\u00edtica. Igual que aqu\u00ed siempre hemos sabido de f\u00fatbol, de coches o de c\u00f3mo hacer una barbacoa perfecta, ahora tambi\u00e9n opinamos con soltura sobre Ir\u00e1n, Rusia, China, Europa, Estados Unidos y el orden mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>El problema no es opinar. El problema es creer que entendemos un tablero que cada vez se juega menos en el terreno f\u00edsico y m\u00e1s en la mente de las personas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese es el n\u00facleo de una idea tan inc\u00f3moda como necesaria: hoy el poder ya no consiste solo en mover ej\u00e9rcitos, controlar rutas comerciales o imponer sanciones. El poder consiste, sobre todo, en <strong>influir en c\u00f3mo percibimos el mundo, qu\u00e9 sentimos y c\u00f3mo actuamos<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Y ah\u00ed entran los datos, los algoritmos, las plataformas digitales, la inteligencia artificial, la desinformaci\u00f3n, la manipulaci\u00f3n emocional y una pregunta de fondo que merece mucha m\u00e1s atenci\u00f3n de la que recibe: <strong>\u00bfqui\u00e9n est\u00e1 construyendo la realidad en la que vivimos?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La guerra ya no se libra solo sobre el terreno<\/h2>\n\n\n\n<p>Durante mucho tiempo tendimos a pensar los conflictos en t\u00e9rminos cl\u00e1sicos. Un frente militar. Un pulso econ\u00f3mico. Una disputa territorial. Un bloqueo. Un ataque. Una respuesta. Pero esa lectura se ha quedado corta.<\/p>\n\n\n\n<p>Las guerras son, en el fondo, <strong>confrontaciones de voluntades<\/strong>. Y si una guerra es una confrontaci\u00f3n de voluntades, entonces el campo decisivo no est\u00e1 solo en el mapa, sino en la mente humana.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso explica por qu\u00e9 hoy tiene tanto valor la capacidad de actuar directamente sobre la percepci\u00f3n colectiva. Con suficientes datos, sensores por todas partes, procesamiento en tiempo real, computaci\u00f3n en la nube e inteligencia artificial, cambia por completo la manera de ejercer influencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes pod\u00eda tratarse de destruir un puente. Hoy, muchas veces, importa m\u00e1s el efecto psicol\u00f3gico de lo que se comunica sobre ese puente, sobre ese ataque o sobre esa amenaza. Importa el impacto de un mensaje en redes, de una narrativa repetida miles de veces, de una corriente emocional que empuja a una sociedad entera en una direcci\u00f3n concreta.<\/p>\n\n\n\n<p>No se trata solo de informaci\u00f3n. Se trata de <strong>emociones<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La percepci\u00f3n importa, pero las emociones mandan<\/h2>\n\n\n\n<p>Un matiz esencial para entender el momento actual es este: la percepci\u00f3n es relevante, s\u00ed, pero lo que realmente nos mueve a actuar son las emociones.<\/p>\n\n\n\n<p>La ra\u00edz latina de emoci\u00f3n, <strong>emotio<\/strong>, est\u00e1 emparentada con movimiento. Eso ya da una pista. Sentimos primero, justificamos despu\u00e9s. Nos indignamos, tememos, confiamos, odiamos, nos alineamos. Y una vez estamos emocionalmente comprometidos, interpretamos la realidad a trav\u00e9s de ese filtro.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso la lucha contempor\u00e1nea no consiste \u00fanicamente en convencer con argumentos, sino en <strong>activar estados emocionales<\/strong>. Miedo. Agravio. Euforia. Ira. Pertenencia. Desconfianza.<\/p>\n\n\n\n<p>Las percepciones son el veh\u00edculo. Las emociones, el motor.<\/p>\n\n\n\n<p>Y esa es una de las razones por las que tanta gente cree estar pensando por s\u00ed misma cuando, en realidad, est\u00e1 reaccionando dentro de un marco emocional cuidadosamente construido.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">De la desinformaci\u00f3n a la posrealidad<\/h2>\n\n\n\n<p>Se habla mucho de desinformaci\u00f3n, de bulos, de noticias falsas, de posverdad. Pero hay una idea todav\u00eda m\u00e1s inquietante: quiz\u00e1 ya no estemos simplemente en la posverdad, sino en la <strong>posrealidad<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>La diferencia es enorme.<\/p>\n\n\n\n<p>La desinformaci\u00f3n cl\u00e1sica es puntual. Busca provocar una acci\u00f3n concreta en un momento determinado. Difundes una mentira o una verdad a medias para generar un efecto inmediato.<\/p>\n\n\n\n<p>La posrealidad es otra cosa. Es m\u00e1s profunda y m\u00e1s estructural. Consiste en <strong>ir construyendo de manera sostenida una forma de entender el mundo<\/strong>. No solo se manipula un dato. Se modela un entorno mental. Se nos acostumbra a mirar en ciertas direcciones y a ignorar otras. A reaccionar de una manera y no de otra. A dar por naturales unas categor\u00edas, unos marcos, unas jerarqu\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Es una operaci\u00f3n de largo plazo. Casi ambiental.<\/p>\n\n\n\n<p>Como la met\u00e1fora de la rana en el agua que se calienta poco a poco, el problema no es solo el calor final, sino que el cambio es tan gradual que deja de percibirse. O como el agua para el pez, o el aire para nosotros: est\u00e1 tan presente que desaparece de nuestra atenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Vivimos dentro de un ecosistema informativo mediado por pantallas. Y esas pantallas no nos muestran simplemente \u201clo que hay\u201d. Nos muestran <strong>lo que alguien ha decidido priorizar, ordenar y hacer visible<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Plat\u00f3n ten\u00eda raz\u00f3n: seguimos dentro de la caverna<\/h2>\n\n\n\n<p>Hay ideas antiguas que explican mejor que muchas novedades el presente que habitamos. El mito de la caverna de Plat\u00f3n es una de ellas.<\/p>\n\n\n\n<p>Seguimos viendo sombras. Solo que ahora las proyectan plataformas, algoritmos, sistemas de recomendaci\u00f3n y narrativas distribuidas a escala industrial.<\/p>\n\n\n\n<p>La cuesti\u00f3n ya no es \u00fanicamente que exista una realidad fuera de la caverna. La cuesti\u00f3n es que <strong>las sombras est\u00e1n siendo manipuladas de forma permanente<\/strong> para que interpretemos en dos dimensiones lo que en realidad tiene tres.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso hacen tanta falta las humanidades para entender el presente. Filosof\u00eda, antropolog\u00eda, psicolog\u00eda. No como adorno cultural, sino como herramientas de supervivencia intelectual.<\/p>\n\n\n\n<p>Si el problema central es c\u00f3mo se orienta la conducta humana, entonces no basta con saber de tecnolog\u00eda. Hay que saber de personas. Hay que recuperar el juicio cr\u00edtico. Hay que entrenar la capacidad de preguntarse si lo que uno est\u00e1 dando por obvio lo es de verdad o si simplemente ha sido inducido a considerarlo as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Qu\u00e9 significa realmente \u201cun mundo falaz\u201d<\/h2>\n\n\n\n<p>La idea de <strong>Un mundo falaz<\/strong> dialoga claramente con <strong>Un mundo feliz<\/strong>, la novela de Aldous Huxley. All\u00ed aparec\u00eda una sociedad dist\u00f3pica dividida en castas, condicionadas gen\u00e9tica y psicol\u00f3gicamente para desempe\u00f1ar un papel predeterminado.<\/p>\n\n\n\n<p>La diferencia es que ahora no hace falta, al menos todav\u00eda, un condicionamiento gen\u00e9tico para producir una sociedad d\u00f3cil. Basta con un <strong>condicionamiento cognitivo y emocional<\/strong> sostenido por pantallas, plataformas y sistemas de distribuci\u00f3n de informaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese mundo falaz es un mundo que no coincide exactamente con la realidad, sino con la <strong>interpretaci\u00f3n interesada de la realidad<\/strong> que imponen quienes controlan los canales por los que circula nuestra atenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Y ah\u00ed aparece un actor decisivo: las grandes compa\u00f1\u00edas tecnol\u00f3gicas, en especial las estadounidenses y las chinas. No solo intermedian el acceso a la informaci\u00f3n. En muchos sentidos, <strong>estructuran la forma en la que esa informaci\u00f3n adquiere sentido social<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Empresas tecnol\u00f3gicas y gobiernos: qui\u00e9n manda realmente<\/h2>\n\n\n\n<p>Cuando se habla de la relaci\u00f3n entre gobiernos y grandes plataformas conviene distinguir muy bien entre pa\u00edses.<\/p>\n\n\n\n<p>Las grandes empresas digitales conviven de forma relativamente alineada con los gobiernos de los pa\u00edses en los que tienen su sede. Es el caso de Amazon, Google, Meta o tantas otras respecto a Estados Unidos. Ah\u00ed existe una convergencia de intereses. Las empresas buscan poder econ\u00f3mico. El Estado busca capacidad pol\u00edtica e influencia estrat\u00e9gica.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero fuera de ese n\u00facleo, la relaci\u00f3n cambia.<\/p>\n\n\n\n<p>En muchos casos, <strong>son las empresas las que imponen su voluntad a los gobiernos<\/strong>. Y eso no es una exageraci\u00f3n ret\u00f3rica. Hay ejemplos muy concretos en pa\u00edses donde la polarizaci\u00f3n social se ha disparado a trav\u00e9s de redes sociales hasta desestabilizar gobiernos enteros.<\/p>\n\n\n\n<p>Myanmar, Sri Lanka, Nepal. En situaciones as\u00ed, los gobiernos han intentado contactar con plataformas como Meta para frenar din\u00e1micas de odio o descontrol. Y la respuesta, directamente, ha sido ignorarlos. Solo cuando se amenaza con cortar el servicio aparece la interlocuci\u00f3n. Y no para corregir el problema, sino para exigir la reactivaci\u00f3n del servicio.<\/p>\n\n\n\n<p>La conclusi\u00f3n es inc\u00f3moda: muchos Estados, sobre todo los que no albergan a estas empresas, empiezan a quedar <strong>subordinados a decisiones corporativas<\/strong> que afectan a la cohesi\u00f3n social, la estabilidad pol\u00edtica y la soberan\u00eda informativa.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Europa: c\u00f3moda, acomodada y cada vez m\u00e1s irrelevante<\/h2>\n\n\n\n<p>Europa sigue siendo una potencia en muchos sentidos, pero lleva tiempo viviendo de una inercia que ya no basta. Se ha acostumbrado a una temperatura confortable. A un \u201cjacuzzi\u201d pol\u00edtico, econ\u00f3mico y social dise\u00f1ado seg\u00fan sus propios est\u00e1ndares de bienestar. El problema es que el mundo ya no est\u00e1 en esa temperatura.<\/p>\n\n\n\n<p>Y cuando uno sale del jacuzzi, descubre que fuera hace fr\u00edo y que otros llevan tiempo compitiendo, produciendo e innovando mientras Europa sigue pensando que su centralidad es natural.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa es una de las cr\u00edticas m\u00e1s duras y m\u00e1s acertadas al momento europeo: <strong>el acomodo<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Europa sigue funcionando en parte como si el mundo todav\u00eda respondiera a una l\u00f3gica heredada de la posguerra y, en cierta medida, de la etapa colonial. Externalizar esfuerzos y centralizar beneficios. Pero esa f\u00f3rmula se ha agotado. Hoy quienes m\u00e1s se esfuerzan son quienes m\u00e1s capacidad est\u00e1n acumulando.<\/p>\n\n\n\n<p>Y el golpe de realidad se percibe con nitidez cuando se vive en Asia o en el Golfo. La perspectiva cambia por completo. Se entiende hasta qu\u00e9 punto el centro de gravedad del mundo se ha desplazado. Se constata c\u00f3mo muchas de las organizaciones que estructuraron el orden internacional tras la Segunda Guerra Mundial han perdido centralidad frente a alianzas m\u00e1s peque\u00f1as, m\u00e1s pragm\u00e1ticas y con intereses mucho m\u00e1s concretos.<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso la imagen de Europa como gran museo del mundo empieza a quedarse vieja. Ya hay lugares donde no esperan venir a contemplar el legado europeo. Lo reproducen all\u00ed mismo. El ejemplo del Louvre Abu Dhabi es especialmente gr\u00e1fico, pero no es el \u00fanico. La r\u00e9plica ya no es homenaje. Es s\u00edntoma de desplazamiento.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El gran problema europeo: querer regular lo que no produce<\/h3>\n\n\n\n<p>Hay una idea especialmente importante en este debate: <strong>si no produces la tecnolog\u00eda, dif\u00edcilmente puedes regularla con eficacia<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Si no desarrollas los modelos de inteligencia artificial, si no lideras la infraestructura digital, si no construyes las plataformas sobre las que circula la informaci\u00f3n, tu capacidad regulatoria siempre llega tarde y con menos fuerza.<\/p>\n\n\n\n<p>Europa conserva talento, y mucho. Conserva resiliencia. Conserva masa cr\u00edtica. Pero est\u00e1 atrapada en un ecosistema que a menudo frena la innovaci\u00f3n y la capacidad de estar en la vanguardia del nuevo orden tecnol\u00f3gico y geopol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>El problema no es solo econ\u00f3mico. Es estrat\u00e9gico. Y, a la larga, tambi\u00e9n cultural.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Espa\u00f1a: talento y resiliencia, pero lejos del foco aparente<\/h2>\n\n\n\n<p>En el caso espa\u00f1ol hay una paradoja clara.<\/p>\n\n\n\n<p>Por un lado, Espa\u00f1a cuenta con ventajas comparativas reales. Hay talento. Hay capacidad de adaptaci\u00f3n. Hay una resiliencia social notable. Pero, por otro, estamos en la retaguardia del frente europeo respecto a amenazas como la rusa, y eso hace que sintamos menos presi\u00f3n directa.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese matiz importa, porque tendemos a medir el riesgo por cercan\u00eda f\u00edsica, cuando en realidad el riesgo se mide por dos variables: <strong>la gravedad del impacto y la probabilidad de que ocurra<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Y hoy muchas amenazas relevantes ya no dependen tanto de la geograf\u00eda. Son amenazas cognitivas, ciber, informacionales. Pueden atravesar fronteras con una facilidad absoluta.<\/p>\n\n\n\n<p>Pensar que algo no nos afecta porque sucede lejos es un error de otro tiempo. El foco ya no est\u00e1 solo donde cae un misil. El foco tambi\u00e9n est\u00e1 donde una narrativa altera la conducta colectiva, rompe consensos, genera polarizaci\u00f3n o erosiona instituciones.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Jap\u00f3n, Finlandia y Taiw\u00e1n: por qu\u00e9 algunos pa\u00edses resisten mejor<\/h2>\n\n\n\n<p>Hay pa\u00edses que est\u00e1n demostrando una mayor capacidad para defenderse frente a la guerra cognitiva y la desinformaci\u00f3n. Entre ellos destacan Finlandia, Jap\u00f3n y Taiw\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>No es casualidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Son pa\u00edses que viven muy cerca, f\u00edsica o estrat\u00e9gicamente, de rivales potenciales de enorme peso, como Rusia o China. Esa proximidad los obliga a no relajarse. A desarrollar reflejos institucionales, culturales y educativos m\u00e1s s\u00f3lidos. A introducir, por as\u00ed decirlo, ese ba\u00f1o de agua fr\u00eda que evita acomodarse demasiado tiempo en el agua caliente.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, en otras partes de Europa todav\u00eda persiste la idea de que las amenazas siguen funcionando como antes, condicionadas sobre todo por la distancia geogr\u00e1fica. Y eso hoy es una lectura insuficiente.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La tecnolog\u00eda que m\u00e1s miedo da y m\u00e1s esperanza ofrece: la neurotecnolog\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p>Si hubiera que se\u00f1alar una tecnolog\u00eda especialmente decisiva para los pr\u00f3ximos a\u00f1os, esa ser\u00eda la <strong>neurotecnolog\u00eda<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Y precisamente por una raz\u00f3n doble: es una tecnolog\u00eda que inspira preocupaci\u00f3n y optimismo al mismo tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Preocupa porque abre la puerta a entender, interpretar e incluso influir en el funcionamiento del cerebro humano con una profundidad in\u00e9dita. Si ese conocimiento se usa de forma abusiva, podr\u00eda convertirse en una herramienta de manipulaci\u00f3n extremadamente dif\u00edcil de combatir.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero tambi\u00e9n genera esperanza, porque bien empleada puede mejorar de forma radical el tratamiento de enfermedades neurol\u00f3gicas y la calidad de vida de much\u00edsimas personas.<\/p>\n\n\n\n<p>Como sucede con tantas tecnolog\u00edas de alto impacto, no es solo una cuesti\u00f3n t\u00e9cnica. Es una cuesti\u00f3n pol\u00edtica, \u00e9tica y antropol\u00f3gica. De ah\u00ed la relevancia creciente de debates como el de los <strong>neuroderechos<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El gran mito de la geopol\u00edtica actual: creer que todo es blanco o negro<\/h2>\n\n\n\n<p>En un entorno tan saturado de informaci\u00f3n, uno de los errores m\u00e1s habituales es caer en simplificaciones brutales. Elegir bando de forma instant\u00e1nea. Pensar que todo conflicto se explica con una sola causa. Creer que hay un lado completamente bueno y otro completamente malo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese es uno de los grandes mitos de la geopol\u00edtica contempor\u00e1nea.<\/p>\n\n\n\n<p>Las cosas no son blancas o negras. Los procesos hist\u00f3ricos y estrat\u00e9gicos casi nunca tienen una \u00fanica explicaci\u00f3n. Hay causas m\u00faltiples, consecuencias cruzadas, intereses superpuestos, dilemas morales y grises inc\u00f3modos.<\/p>\n\n\n\n<p>La polarizaci\u00f3n simplifica la realidad, s\u00ed, pero tambi\u00e9n <strong>nos vuelve m\u00e1s manipulables<\/strong>. Cuanto m\u00e1s extremos son los marcos, menos espacio queda para el criterio propio. Y cuanto menos criterio propio, m\u00e1s f\u00e1cil es empujarnos emocionalmente hacia una posici\u00f3n prefabricada.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso una sociedad polarizada no solo est\u00e1 m\u00e1s dividida. Est\u00e1 tambi\u00e9n m\u00e1s expuesta.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">C\u00f3mo defenderse en un mundo construido por otros<\/h2>\n\n\n\n<p>No existe una receta m\u00e1gica para salir de este entorno, pero s\u00ed hay varias ideas fundamentales que conviene recuperar.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Volver a pensar<\/strong>. Pensar de verdad. No reaccionar. No repetir. No compartir de forma autom\u00e1tica.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Reforzar las humanidades<\/strong>. Filosof\u00eda, psicolog\u00eda, historia, antropolog\u00eda. Entender a las personas es clave para entender la tecnolog\u00eda que intenta modelarlas.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Construir criterio en comunidad<\/strong>. El sentido com\u00fan no se fabrica en aislamiento. Se fortalece contrastando, dialogando y poniendo a prueba nuestras intuiciones.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>No confundir comodidad con seguridad<\/strong>. Estar confortables no significa estar preparados.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Asumir que la soberan\u00eda tecnol\u00f3gica importa<\/strong>. No se puede aspirar a regular con firmeza aquello que se depende de otros para usar.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>En el fondo, la libertad individual y la autonom\u00eda colectiva exigen esfuerzo. Esfuerzo intelectual, esfuerzo institucional y esfuerzo tecnol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El reto de nuestro tiempo<\/h2>\n\n\n\n<p>El desaf\u00edo ya no consiste solo en distinguir entre verdad y mentira. Consiste en identificar <strong>qu\u00e9 arquitectura de realidad nos est\u00e1n ofreciendo<\/strong> y con qu\u00e9 intereses.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese es el verdadero campo de batalla contempor\u00e1neo.<\/p>\n\n\n\n<p>No basta con proteger fronteras f\u00edsicas si dejamos abiertas de par en par las fronteras cognitivas. No basta con hablar de ciberseguridad si no entendemos la dimensi\u00f3n emocional y narrativa de los conflictos. No basta con denunciar bulos si no atendemos al sistema entero que produce marcos mentales, incentivos y sesgos de percepci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Vivimos en un mundo donde la informaci\u00f3n ya no solo describe la realidad. La fabrica.<\/p>\n\n\n\n<p>Y en ese mundo, conservar la capacidad de pensar con criterio propio es, probablemente, una de las formas m\u00e1s importantes de defensa que nos quedan.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>M\u00e1s informaci\u00f3n en:<\/em><\/strong>&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.area-xxi.com\/\">AREAXXI.com<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un mundo falaz: geopol\u00edtica, emociones y el nuevo campo de batalla de la informaci\u00f3n En\u00a0Caf\u00e9 con Riesgo, el coronel del Ej\u00e9rcito del Aire y analista geopol\u00edtico \u00c1ngel G\u00f3mez de \u00c1greda alerta de un cambio de paradigma: el poder ya no se mide solo por capacidad militar o econ\u00f3mica, sino por la\u00a0influencia sobre la mente. 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