¿Por qué en México preferimos gastar en el celular más nuevo que en un seguro que nos salve la vida… es cultura o desinformación?
En México, la adquisición de un celular de última generación suele generar más entusiasmo que la contratación de un seguro, a pesar de que este último puede ofrecer protección ante imprevistos críticos como enfermedades, accidentes o pérdidas económicas.
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Este fenómeno no es un simple capricho pasajero; refleja una tendencia arraigada que merece análisis. ¿Por qué priorizamos un dispositivo que se renueva cada año sobre una herramienta que podría garantizar nuestra estabilidad a largo plazo? ¿Es esto un reflejo de valores culturales profundamente arraigados o el resultado de una falta de información adecuada sobre los beneficios de los seguros?
La respuesta no es sencilla y requiere explorar tanto los factores sociales como los educativos que moldean nuestras decisiones financieras.
En un país donde el acceso a la tecnología es visto como un símbolo de estatus y modernidad, los seguros a menudo quedan relegados a un segundo plano, percibidos como un gasto innecesario o un lujo reservado para pocos.
Este artículo examina las raíces de esta preferencia, desde influencias culturales hasta lagunas en la educación financiera, y propone cómo la innovación podría cerrar esta brecha.
Comprender este comportamiento no solo ilumina nuestras prioridades, sino que también señala caminos para transformar la percepción de los seguros en la sociedad mexicana.
Contenido
La influencia de la cultura en nuestras prioridades
La cultura mexicana desempeña un papel significativo en cómo asignamos nuestros recursos económicos. Tradicionalmente, las decisiones financieras en el país han estado influenciadas por valores como el presente inmediato, el estatus social y la familia, lo que puede explicar por qué un celular nuevo tiene más atractivo que un seguro.
El valor del presente sobre el futuro
En muchas comunidades mexicanas, el enfoque está puesto en satisfacer necesidades inmediatas o disfrutar del momento, más que en planificar a largo plazo. Un celular nuevo ofrece gratificación instantánea: mejora la comunicación, facilita el entretenimiento y proyecta una imagen de éxito. En contraste, los seguros requieren una inversión sostenida para un beneficio que podría no materializarse nunca, lo que los hace menos atractivos en una mentalidad orientada al “aquí y ahora”.
Tecnología como símbolo de estatus
Poseer el último modelo de smartphone se ha convertido en un marcador social en México. El 70% de los mexicanos considera importante tener un celular actualizado, según encuestas recientes, porque refleja progreso y pertenencia. Los seguros, por otro lado, no tienen un equivalente visible o tangible que eleve el prestigio personal, lo que los relega a una prioridad secundaria frente a bienes que “se ven”.
La familia como red de seguridad informal
Históricamente, las familias mexicanas han funcionado como redes de apoyo ante emergencias, reduciendo la percepción de necesidad de los seguros. Confiar en parientes en lugar de instituciones es una práctica común, pero esta dinámica está cambiando con la urbanización y la movilidad social, dejando a muchos sin una protección formal cuando más la necesitan.
El papel de la desinformación en la ecuación
Si bien la cultura moldea nuestras preferencias, la falta de conocimiento sobre los seguros también juega un rol crucial. La desinformación, o la ausencia de educación financiera accesible, perpetúa la idea de que los seguros son complicados, costosos o innecesarios.
Percepción de inaccesibilidad
Muchos mexicanos asumen que los seguros son un producto exclusivo para las clases altas. El 60% de la población no considera adquirir un seguro por su supuesto alto costo, según estudios del sector, aunque opciones como microseguros han reducido esta barrera. Esta percepción errónea surge de una comunicación deficiente por parte de las aseguradoras, que no han logrado simplificar su oferta para el público general.
Falta de educación financiera
La educación financiera en México sigue siendo limitada. Menos del 40% de los adultos comprende conceptos básicos de planificación financiera, lo que dificulta valorar los beneficios de un seguro frente a una compra impulsiva como un celular. Sin entender cómo los seguros mitigan riesgos, la mayoría opta por lo tangible e inmediato.
Desconfianza en las instituciones
La historia de fraudes y promesas incumplidas ha generado escepticismo hacia las aseguradoras. Los mexicanos tienden a desconfiar de contratos a largo plazo, prefiriendo gastar en algo que controlan directamente, como un dispositivo tecnológico, en lugar de un servicio cuya utilidad depende de terceros.
Cómo la innovación puede cambiar el panorama
A pesar de estos obstáculos, la tecnología y la innovación ofrecen oportunidades para reposicionar los seguros como una prioridad en la vida de los mexicanos. Al integrar soluciones modernas, las aseguradoras pueden superar las barreras culturales y de información.
Seguros accesibles a través de la tecnología
Las aplicaciones móviles y plataformas digitales están democratizando el acceso a los seguros. Microseguros con pagos desde 50 pesos mensuales, gestionados desde un celular, eliminan la percepción de inaccesibilidad y se alinean con el uso masivo de smartphones en México, donde el 90% de la población tiene acceso a uno.
Personalización con inteligencia artificial
La inteligencia artificial puede analizar datos para ofrecer planes personalizados, haciendo que los seguros sean más relevantes. Un mexicano que usa su celular para todo podría recibir una oferta adaptada a su estilo de vida, como un seguro de salud vinculado a su actividad física registrada en un smartwatch, aumentando su atractivo frente a compras superficiales.
Educación a través de canales digitales
Las redes sociales y plataformas como YouTube pueden ser herramientas poderosas para informar. Campañas breves y visuales que expliquen cómo un seguro protege lo que más importa —como la familia o el patrimonio— podrían contrarrestar la desinformación y cambiar la narrativa cultural.
Conclusión: Un cambio de perspectiva es posible
La preferencia de los mexicanos por un celular nuevo sobre un seguro que podría salvar vidas no es simplemente una cuestión de capricho; es el resultado de una compleja interacción entre cultura y desinformación. Por un lado, valores como la inmediatez y el estatus social nos llevan a priorizar lo tangible y visible. Por otro, la falta de educación financiera y la desconfianza en las instituciones refuerzan la idea de que los seguros son un lujo prescindible. Sin embargo, esta no es una sentencia definitiva: el panorama puede transformarse si se abordan estas barreras de manera estratégica.
La tecnología ofrece un puente para cerrar esta brecha, desde soluciones accesibles hasta campañas educativas que resuenen con la población.
Las aseguradoras deben adaptarse, simplificando sus productos y comunicando su valor en términos que conecten con la realidad mexicana. Al mismo tiempo, como sociedad, debemos cuestionar nuestras prioridades: ¿es más valioso un dispositivo que se deprecia en meses o una red de seguridad que protege nuestro futuro? La respuesta no está en culpar a la cultura o a la ignorancia, sino en reconocer que ambas pueden evolucionar.
Con innovación y educación, los seguros pueden dejar de ser una opción ignorada para convertirse en una inversión tan esencial como el celular que llevamos en el bolsillo. ¿Qué elegiremos priorizar mañana?
Fuente: Michel Carvajal
Más información en: Thona Seguros