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Salario Mínimo 2026 en Honduras

Ene 8, 2026 | Ejecutivos, Financieras, Honduras

Salario Mínimo 2026 en Honduras

El salario mínimo en Honduras representa un mecanismo esencial para garantizar una remuneración básica que permita a los trabajadores cubrir necesidades fundamentales como alimentación, vivienda, salud y educación. Regulado por el Código de Trabajo y fijado periódicamente mediante acuerdos tripartitos o decisiones ejecutivas, este instrumento se adapta a las condiciones económicas del país, diferenciándose por actividad económica, tamaño de empresa y sectores específicos como la maquila. Para el año 2026, el sector maquilador, que concentra una porción significativa del empleo formal, cuenta con un salario mínimo establecido en 12,930.07 lempiras mensuales, resultado de un incremento del 8% aplicado sobre el monto de 2025, conforme al Acuerdo Ejecutivo SETRASS-109-2024 publicado en marzo de 2024. Este ajuste forma parte de un plan trianual que incluyó incrementos progresivos desde 2024.


En el contexto general, al inicio de 2026, las negociaciones para el ajuste del salario mínimo en las demás ramas de actividad económica aún están en proceso, ya que la comisión tripartita no se instaló timely en 2025 debido a coincidencias con periodos electorales. Por ello, los montos vigentes para la mayoría de los sectores corresponden a los establecidos para 2025, con incrementos que variaron entre 5.5% y 7% según el tamaño de la empresa. El salario mínimo promedio se estima en torno a los 530 dólares estadounidenses mensuales, reflejando un posicionamiento intermedio en la región centroamericana.

Históricamente, el salario mínimo ha evolucionado en respuesta a presiones inflacionarias, demandas sindicales y condiciones macroeconómicas, pasando de niveles modestos en las décadas pasadas a ajustes más sustanciales en periodos recientes. El incremento en el sector maquila para 2026 beneficia directamente a más de 160,000 trabajadores, predominantemente en industrias textiles y de arneses automotrices, y sirve como referencia para otros sectores. Este ajuste incluye cláusulas de salvaguarda que podrían activarse si la inflación supera el porcentaje acordado.

En un entorno económico caracterizado por inflación moderada y crecimiento estable, esta medida busca mejorar el poder adquisitivo sin comprometer la competitividad exportadora. Sin embargo, genera debates entre representantes empresariales, preocupados por costos adicionales en micro y pequeñas empresas, y sindicatos, que abogan por mayores avances para cerrar brechas con la canasta básica. El salario mínimo también influye en cotizaciones al Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), prestaciones como el décimo tercero y décimo cuarto salario, y el Impuesto Sobre la Renta (ISR).

Comprender el salario mínimo para 2026 permite evaluar su rol en la promoción de equidad laboral y desarrollo inclusivo, especialmente en un país donde la informalidad afecta a gran parte de la fuerza laboral. Complementado con políticas de formalización y productividad, este instrumento contribuye a reducir la pobreza laboral y estimular el consumo interno.

Historia y Evolución del Salario Mínimo en Honduras

El salario mínimo en Honduras tiene sus orígenes en el Código de Trabajo de 1959, que lo estableció formalmente como un derecho para proteger a los trabajadores de remuneraciones insuficientes. El primer ajuste significativo ocurrió en 1974 mediante Decreto 121, fijando un monto de 100.50 lempiras mensuales, equivalente a unos 50 dólares estadounidenses en esa época. Durante las décadas de 1970 y 1980, los incrementos fueron limitados debido a inestabilidad económica y devaluaciones del lempira, manteniendo valores modestos que apenas cubrían necesidades básicas.

En los años 1990, ante presiones inflacionarias y reformas laborales, se registraron ajustes más frecuentes, aunque conservadores. Un punto de inflexión ocurrió en 2008-2009, cuando se decretó un aumento del 60%, elevando el salario mínimo urbano a alrededor de 5,500 lempiras y rural a 4,055 lempiras, pasando el promedio de 3,428 a 4,777 lempiras. Este incremento, impulsado por políticas redistributivas, generó debates sobre impactos en el empleo formal, aunque estudios posteriores indicaron efectos mixtos.

Desde 2010, la evolución ha incorporado diferenciaciones por tamaño de empresa y actividad económica, reconociendo variabilidades en productividad. En periodos de desacuerdo tripartito, el Poder Ejecutivo intervino para fijar montos, como ocurrió entre 2005 y 2011. A partir de 2012, predominaron acuerdos consensuados, con incrementos anuales que oscilaron entre 5% y 10%, ajustados a inflación y crecimiento del PIB.

En la década reciente, destacaron ajustes trianuales para el sector maquila en 2024-2026: 6.5% en 2024, 7.5% en 2025 y 8% en 2026, elevando el monto de 11,137.01 lempiras en 2024 a 12,930.07 en 2026. Para otros sectores, los incrementos de 2024-2025 variaron por estrato empresarial: 5.5% para pequeñas empresas y hasta 7% para grandes.

Puntos clave en la evolución:

  • Diferenciación sectorial y por tamaño: Introducida para equilibrar competitividad y protección laboral.
  • Ajustes significativos: El de 2009 marcó un aumento histórico, seguido de políticas de recuperación gradual.
  • Mecanismos tripartitos: Predominio de consensos desde 2012, con cláusulas anti-inflacionarias.

Esta trayectoria refleja transiciones de enfoques conservadores a redistributivos, aunque el salario mínimo aún enfrenta desafíos como la alta informalidad (más del 70% de la fuerza laboral) y brechas con el costo de vida. En resumen, la historia del salario mínimo en Honduras ilustra avances hacia mayor equidad, influenciados por diálogos sociales y condiciones económicas.

Determinación y Situación Actual del Salario Mínimo para 2026

La fijación del salario mínimo en Honduras se realiza mediante una comisión tripartita integrada por representantes del gobierno, empleadores (a través del Consejo Hondureño de la Empresa Privada, COHEP) y trabajadores. Cuando no se alcanza consenso, el Ejecutivo emite un acuerdo. Factores considerados incluyen inflación, productividad, costo de la canasta básica y crecimiento económico.

Para 2026, el sector maquilador cuenta con monto definido desde 2024: 12,930.07 lempiras mensuales (incremento de 8% sobre 11,972.29 lempiras de 2025), conforme al Acuerdo SETRASS-109-2024. Este plan trianual incluyó cláusula de salvaguarda para ajustes adicionales si la inflación supera el porcentaje pactado.

Para las demás 12 ramas de actividad económica, al 5 de enero de 2026, las negociaciones están pendientes de instalación formal de la comisión, retrasada por factores externos. Por ende, aplican provisionalmente los montos de 2025, con incrementos previos de 5.5% a 7% según tamaño de empresa (1-10 trabajadores: menor ajuste; más de 151: mayor).

Aspectos clave del proceso:

  • Tripartismo: Diálogo entre sectores para equilibrar intereses.
  • Diferenciación: Por actividad, tamaño y zona (especial para maquila y zonas libres).
  • Vigencia: Ajustes anuales o plurianuales, retroactivos en caso de demora.
  • Inspección: La Secretaría de Trabajo verifica cumplimiento.

El salario mínimo promedio estimado ronda los 13,985 lempiras (basado en datos recientes), sirviendo de base para prestaciones y cotizaciones sociales. Este esquema promueve ajustes realistas, aunque críticas persisten por demoras y cobertura limitada en informalidad.

Impacto Económico y Social del Salario Mínimo en 2026

El salario mínimo para 2026, particularmente el ajuste en maquila, genera efectos positivos en el consumo interno al elevar ingresos de trabajadores vulnerables, impulsando sectores como comercio y servicios. En maquila, el incremento de 975.78 lempiras mensuales beneficia a miles de familias, predominantemente mujeres, reduciendo pobreza laboral.

Socialmente, fortalece acceso a seguridad social y prestaciones, promoviendo equidad de género y regional. Sin embargo, empresarios advierten riesgos de mayor informalidad y presión en PyMEs por costos laborales adicionales.

Impactos principales:

  • Positivos: Mejora poder adquisitivo, mayor recaudación fiscal y estímulo económico.
  • Desafíos: Posible desaceleración en empleo formal si no se acompaña de productividad.
  • Macroeconómicos: Contribución moderada al PIB, con inflación controlada.

En contexto de alta informalidad, el impacto se concentra en sector formal, resaltando necesidad de políticas complementarias. (Aproximadamente 280 palabras)

Comparación Internacional y Perspectivas Futuras

En Centroamérica para 2026, Honduras se posiciona con salario mínimo promedio alrededor de US$530, superando a El Salvador (US$351) y Nicaragua, pero por debajo de Costa Rica (US$725), Panamá (US$637 promedio) y Guatemala (US$477-554). En Latinoamérica, ocupa lugar intermedio, detrás de líderes como Uruguay y Chile.

Perspectivas incluyen pronta resolución de negociaciones 2026, posibles unificaciones y mayor vinculación a productividad, con metas de reducir brechas regionales hacia 2030.


El salario mínimo 2026 en Honduras, con ajuste definido en maquila y pendientes en otros sectores, avanza hacia mayor protección laboral en un contexto de diálogo tripartito. Beneficia ingresos formales y consumo, aunque desafíos como informalidad persisten. Con reformas estructurales, este instrumento fomentará desarrollo equitativo y sostenible.

Escrito por: Tarsila Carrada

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